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martes, 20 de junio de 2017

Enredémonos entre personas y no entre rumores

Más de 25.000 personas llegadas desde Álava tomaron recientemente las calles aledañas al estadio de fútbol Vicente Calderón de Madrid dispuestas a pasar un día inolvidable y ver cómo el Glorioso levantaba el título de Copa al gigante Barcelona. No pudo ser, pero el día vivido en Madrid será recordado, sobre todo por quienes allí estuvieron, como una ocasión en la que plantamos un trocito de nuestra provincia en una base llamada Araba Hiria a más de 300 kilómetros de casa, desde la que animamos, cantamos, reímos, comimos, bebimos, nos relacionamos… mostrando nuestra forma de ser. Todo ello desde el respeto y en armonía con la afición catalana y la población madrileña.



También recuerdo cómo en Dortmund miles de personas asistieron a una bajada de Celedón. O cómo la afición del Baskonia ha disfrutado y hecho disfrutar con paseíllos de blusas y neskas en A Coruña

miércoles, 13 de mayo de 2015

Democracia y PP de Maroto no se llevan bien

Lo reconozco e imploro: quiero que Javier Maroto deje de ser el alcalde de Vitoria-Gasteiz tras las elecciones del 24 de mayo. Hay una cantidad enorme de motivos y argumentos por los que pienso esto, que no voy a pasar a enumerar aquí. De lo que sí voy a hablar es de cómo el Partido Popular de Maroto utiliza, sin ningún pudor ni ética, las herramientas que ofrecen los sistemas democráticos no para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, sino para perpetuarse en el gobierno de las instituciones.

Las épocas de elecciones son periodos que culminan con el día de las votaciones, cuando la ciudadanía elige las personas que le van a representar durante cuatro años. Es lo que muchos llaman "fiesta de la democracia". Dejando ahora a un lado que una democracia es, o al menos debería ser, algo más que depositar una papeleta en una urna cada cuatro años, centrémonos en la acción de elegir una papeleta.

martes, 13 de enero de 2015

Uso indebido de la comunicación desde una institución

La información y la comunicación son una tarea obligada para las instituciones públicas, siendo el instrumento a través del cual la ciudadanía puede conocer los servicios y actividades que éstas desarrollan. Se trata de una comunicación que se debe ofrecer de una manera veraz y objetiva, y que cobra una importancia capital en la sociedad actual porque su misión es facilitar y dar a conocer a la ciudadanía el ejercicio de sus derechos y recordarle sus obligaciones. Todo ello se debe llevar a cabo de manera que la opinión política quede al margen, tal y como enuncia la Ley 29/2005 de Publicidad y Comunicación Institucional.


Imagen tomada de Wikipedia.

Sin embargo, existen situaciones en las que estos principios con carácter de servicio público se corrompen y, en ocasiones, algunas instituciones han practicado una comunicación orientada a la perpetuación de un colectivo -normalmente, el partido político que gobierna- al mando de las instituciones. Se trata de un fenómeno similar al que sucede en los grupos públicos de radio y televisión, cuyos contenidos informativos se manejan, maquillan y orientan a favor del grupo político que los controle en el momento.

El empleo tendencioso de las campañas de comunicación institucional tal vez no sea tan evidente como la manipulación que se da en los medios públicos de comunicación de masas, pero también se pueden encontrar prácticas indebidas. Así pues, algunas de estas malas artes pueden ser invertir dinero público en hacer autobombo de los logros que supuestamente un equipo de gobierno ha logrado mediante su gestión o no identificar claramente si un mensaje lo emite una institución o el partido que la gobierna, provocando confusión entre la ciudadanía a quien dirige el mensaje.

A continuación analizo un caso del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, donde